Hablar de "arte" puede ser un predicamento ambicioso y me atrevo a decir poco usual en el ámbito de los negocios. El arte en sí; es una expresión compleja de subjetividades, donde los sentidos, experiencias, ideas, valores y emociones cobran vida y se entremezclan gestando una visión de cultura y evolución humana que refleja en su origen los sustratos económicos y sociales.
Parafraseando a Aristóteles; el arte es la capacidad de saber hacer o producir de manera racional. Ergo, el arte vendría a ser un modo de ser (virtud) productivo (dedicado a la producción de algo) acompañado de razón verdadera (aquello que se produce conforme a un determinado método); y por el contrario, "la falta de arte es también un modo de ser productivo pero acompañado de razón falsa".
Aplicando este precepto a los negocios y la forma de enfrentar y desarrollarlos; no es menos inquietante darse cuenta que estamos sumidos en un mar de contingencias y externalidades donde las posibilidades son infinitas; pero muchas veces la falta de estrategias, conocimiento y uso de recursos en forma eficiente y eficaz atenta contra la concreción de resultados.
En la práctica, se debe evitar los mercados saturados y fuertemente liderados y más bien, buscar y reconocer aquellos espacios "descuidados" y aplicarles un modelo de negocios atractivo.
El "arte de hacer negocios" en los tiempos actuales; donde las crisis financieras, volatibilidad económica, disminución de precios e incremento en los costos, se vuelven reales enemigos al acecho requiere conocer los talentos y virtudes propias (fortalezas) así como las de la competencia (amenazas); sin desconocer las debilidades como un factor de riesgo si son propias o vistas como oportunidades si son las de nuestros competidores. Pero no basta con tener una buena estrategia también hay que saber cómo y cuándo aplicarla.
En los negocios muchas veces es preciso moldear el pensamiento, decisiones y acciones de la competencia. Las alianzas estratégicas, buenas relaciones con los clientes y compradores así como el manejo eficiente de los canales de distribución pueden influir en nuestros competidores, menguar sus resultados e incluso disuadir de entrar en un determinado mercado. El "arte" está en convertir una negociación en una estratagema exitosa. Así como un ejército evita las fortalezas del enemigo, hay que buscar los flancos débiles de nuestros competidores y ocupar los espacios. En la práctica, evitar los mercados saturados y fuertemente liderados y más bien, buscar y reconocer aquellos espacios "descuidados" y aplicarles un modelo de negocios atractivo. Al tomar ventaja de los vacios y debilidades de nuestros competidores; la preparación y velocidad en la toma de decisión y acción son determinantes al momento de prospectar y operar exitosamente en un mercado. El "time to market" es lo que marca la diferencia y es un elemento que hace destacar a unas empresas por sobre otras. Haciéndolas más rápidas, efectivas, eficientes y rentables.
Por esto, en tiempos de crisis "hacer negocios" es el arte donde se entremezclan la experiencia, el conocimiento y la pasión por salir victoriosos. Muchas veces lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, pero lo que haces lo aprendes...y así; planear acuciosamente los diversos escenarios se vuelve el escrito donde la estrategia es la pluma que traza la línea divisoria entre un negocio exitoso y un fracaso.
Sandra Silva Pérez
Subgerente Marketing y Desarrollo Nuevos Mercados Australis Seafoods