
Una de las características más interesantes de la región de Los Lagos es, sin duda su diversidad geográfica. Mar, lagos, ríos, cordilleras, islas, humedales, praderas y bosques. Pero también la caracteriza un número interesante de sistemas agroclimáticos.
Así, los habitantes de nuestra región han ido descubriendo las aptitudes de estos sistemas, y que en materia productiva nos han ido caracterizando como región.
Además de ser reconocidamente productores de leche y carne bovinas, destaca el desarrollo de cultivos como la papa, donde Chiloé aparece como uno de los centros de origen de esta especie (el cuarto cultivo en importancia mundial), con una riqueza genética, que la ha hecho merecedora de reconocimientos internacionales en materia de agrodiversidad (en Chiloé se han detectado cerca de 300 variedades nativas algunas de las cuales han sido la base del mejoramiento de las principales variedades comerciales del mundo). Sin embargo en nuestra región se pueden producir un sinnúmero de especies vegetales y animales, como los berries, los ovinos y hortalizas entre los más destacables. Y es aquí donde quiero detenerme para analizar las distintas opciones con las cuales se encuentra un agricultor permanentemente, principalmente los medianos y pequeños, dado que nuestros campos son capaces de sostener toda esta diversidad de especies, simultáneamente y por ende dedicarnos a más de un rubro.
La discusión económica hasta ahora se ha concentrado en tratar de ser eficientes en pocos de ellos, con el objeto de lograr economías de escala que nos permitan producir a costos competitivos. Claramente esto ha sucedido porque el mercado, en algún momento del siglo pasado, direccionó los principales negocios agropecuarios. Sin embargo, la producción de cultivos o rubros tradicionales (trigo, carne, leche, oleaginosas) en otros países o en campos más grandes en nuestro país, en un contexto de globalización, está provocando hoy una competencia que claramente hace muy difícil el éxito de los productores más pequeños.
Los desafíos son lograr un mejor acceso a financiamiento, capacitar y entregar la asistencia técnica correcta además de encadenar la producción. En esto estamos. Si lo logramos daremos un paso importante en la derrota de la pobreza rural en un marco de formación de más y mejores emprendedores rurales.
Esto está dado entre otros factores, por la falta de un tamaño mínimo razonable de superficie para cada rubro, la falta de competencias o el acceso a financiamiento, si es que el objeto del predio es definitivamente comercial. Esto, que parece una mala noticia, no lo es. Es simplemente una realidad. El asumirla nos permite ponernos a pensar en las alternativas. Y como ejemplo quiero poner a un rubro extremadamente evolucionado en nuestra región y que aparentemente está alejada del pequeño productor. La producción de berries.
Si bien es cierto la producción de algunos de ellos como el arándano, son de alto costo, una de sus debilidades es la enorme dependencia de mano de obra. Esto es de suma importancia en huertos que en la región se empinan por sobre las 100 hectáreas plantadas. Pero supongamos ahora que un pequeño predio, digamos de 5 hectáreas, pudiera establecer sólo 1 hectárea de arándanos, ésta podría ser manejada a nivel familiar, e incluso dar algo de trabajo en temporada. Si a esa hectárea le diéramos la categoría de orgánica o agroecológica, y se certificara, el producto tendría un precio superior y, créanme, los ingresos de esa familia serían notoriamente superiores a si produjera trigo o tuviera vacas. Aún así, hay otras 4 hectáreas disponibles para un sinnúmero de actividades para el abastecimiento propio de alimento o venta de excedentes, pero con un ancla comercial cierto. Si a esta parcela le agregamos, la presencia de un río, un bosque y praderas, nos encontraríamos frente a un agrosistema diverso, con potencialidad además, ganadero, turístico, apícola, e incluso bioenergética (bosque), todo en un marco de sustentabilidad.
Esta situación no es lejana de la realidad. Los desafíos son lograr un mejor acceso a financiamiento, capacitar y entregar la asistencia técnica correcta además de encadenar la producción. En esto estamos. Si lo logramos daremos un paso importante en la derrota de la pobreza rural en un marco de formación de más y mejores emprendedores rurales.
Rodrigo Mardones Barraza
Seremi Agricultura Región de los Lagos