El Censo de Población y Vivienda es la medición más importante del país, se realiza cada 10 años y es el operativo estadístico más amplio que se desarrolla en Chile. El Censo es una tradición y un hito para la ciudadanía que el próximo año cumplirá 199 años desde la realización de la primera experiencia nacional, en 1813, con datos levantados por Don Juan Egaña por orden de la Junta de Gobierno formada por los señores José Miguel Infante, Francisco Antonio Pérez y Agustín de Eyzaguirre.En 2012 enfrentaremos como país el XVIII Censo de Población y VII de Vivienda y recientemente la Comisión Nacional Censal aprobó una serie de cambios propuestos por el INE que nos permitirán dar un histórico avance en cuanto a mejorar sustancialmente la calidad de la información recogida, con una mayor cobertura y, a su vez, con un menor costo país.
Una mayor precisión en los datos, que lograremos gracias al nuevo sistema, permite un uso más eficiente de los recursos, al servicio de una mayor equidad social y con una "fotografía" mucho más certera de la realidad nacional.
Las mejoras que se implementarán consisten básicamente en que este Censo ya no se realizará en un solo día feriado, sino que se desarrollará en un plazo aproximado de dos meses, iniciando el 9 de abril del año 2012, con aproximadamente 8.500 censistas y supervisores contratados y debidamente capacitados por el INE.
Adicionalmente, damos un paso crucial para ponernos al día en lo que a tendencias internacionales se refiere. Hacer un Censo de la manera tradicional implicaba un enorme desafío logístico y un elevado costo para el país, lo que unido a la necesidad de asegurar una mejor calidad, mayor cobertura y profesionalismo, ha conducido a que hoy sean muy pocos los países que realizan los Censos de esta forma. En efecto, ningún país de la OCDE –organización a la que pertenecemos desde el año 2010 - utiliza dicha metodología.
Incluso si nos miramos en el contexto regional, ya estábamos rezagados. El 75% de los países de la región ha migrado hacia sistemas más eficientes y menos costosos como el que estamos adoptando. Uruguay y Paraguay son ejemplos de países que han modificado recientemente su metodología en una dirección similar. Más aún, adelantándonos al futuro, nuestro objetivo es que el Censo de 2022 incluya además el uso de registros, acercándonos cada vez más a las metodologías de los países desarrollados.
En materia de costos, también hay un beneficio para el país. Si estimamos en US$ 200 millones el costo de un día feriado, y de ese monto US$ 40 millones obedecen a un menor ingreso para el fisco, con la nueva metodología estamos contribuyendo a un ahorro importante, considerando que el costo de remunerar a los cerca de 8.500 censistas y supervisores no excede los US$ 13 millones.
El Censo requiere de la participación de todo el país, porque las estadísticas que allí se generan juegan un rol preponderante a la hora de diseñar e implementar las políticas públicas y proyectos de inversión del Estado. Una mayor precisión en los datos, que lograremos gracias al nuevo sistema, permite un uso más eficiente de los recursos, al servicio de una mayor equidad social y con una "fotografía" mucho más certera de la realidad nacional.
Francisco Labbé
Director Nacional del INE



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