Los emprendimientos, y en particular aquellos que se basan en alta tecnología o se orientan hacia mercados masivos, requieren un desarrollo extenso para llegar al mercado y, con ello, una alta inversión inicial, algo que suele escaparse de los recursos propios del emprendedor, de los de su familia o de los de sus amigos. Por esta razón es que, en diversas partes del mundo, existe una industria de capital privado consistente principalmente en inversionistas –ya sean individuales o más formales–, que invierten capital y tiempo en emprendimientos para así escalar el negocio.La industria de capital de riesgo, o venture capital, tiene mucha relevancia como actividad en el mundo. Sólo en Estados Unidos, en el año 2010, el monto total de inversión ángel que se depositó en emprendimientos alcanzó los USD 20 billones, mientras que la de capital de riesgo alcanzó cerca de los USD 12 billones1. En Chile, actualmente, se encuentran 28 fondos de inversión en operación, con unos USD 614 millones en fondos, 40% pertenecientes a privados, de los que se han concretado unos USD 70 millones desde 1998, para compañías en estado de desarrollo temprano, según el reporte "GEM Capital de Riesgo de 2008".
Los inversionistas ángeles y el capital de riesgo suelen, en general, interesarse por negocios que tengan características como: un alto potencial de crecimiento, mercados internacionales, ventajas competitivas sustentables y también barreras a competidores vinculadas a la propiedad intelectual. Por otro lado, y especialmente en Chile, este tipo de inversión está orientado a la aceleración del negocio; por lo tanto, los inversionistas no suelen invertir en compañías en etapas muy iniciales, sino una vez que han desarrollado un prototipo, o más concretamente, que ya cuentan con las primeras ventas y la validación del producto en el mercado objetivo.
Anteriormente nos hemos referido a dos tipos de inversionistas: los ángeles y los pertenecientes al capital de riesgo. Estos inversionistas se insertan en distintas partes de la curva de inversión para una start-up, en esta forma esquemática:
En el esquema anterior, si bien es de carácter general y puede presentar algunas variaciones en distintos países, se presentan distintas formas de financiamiento para start-ups tecnológicas. Durante las primeras etapas de estos negocios, los emprendedores suelen considerar, además de los ahorros propios, “gap funding” en forma de subsidios o pequeños aportes de capital que no requieren retorno. Algunos también podrán acceder al financiamiento con deuda, después de unos primeros años de existencia, con tasas de interés de mercado. Las opciones de capital privado constituidas por inversión ángel y capital de riesgo, se diferencian de las anteriores alternativas porque solicitan a la empresa una alta tasa de retorno para el negocio (de 3X hasta 10X de lo invertido inicialmente, o incluso más). Además, estos inversionistas, para llevar a cabo la inversión, suelen pedir a cambio un porcentaje de propiedad sobre la start-up, una participación sobre sus utilidades, o una combinación de éstas. De dichas diferencias se desprende que cada start-up necesita pensar en su propio modelo de financiamiento para cubrir las necesidades hasta las primeras ventas, en las que el capital privado puede o no estar incluido.
Considerando tanto a los inversionistas ángeles como a las firmas de capital de riesgo, existen algunas diferencias fundamentales entre las dos que ayudan a distinguir cuál de ellas se ajusta mejor a la etapa del negocio en la que nos encontramos:
| Inversionistas Ángeles | Firmas de Capital de Riesgo | |
| Tipo de inversionista | Personas o grupos de inversionistas. | Grupos de inversionistas, profesionales. |
| Cómo se involucran con la inversión | Aporte del inversionista en la inversión y la experiencia, haciendo coaching en el equipo emprendedor, dedicando su tiempo a la revisión de las finanzas y ofreciendo su expertise y su red de contactos. | Aporte tanto en la inversión como en la administración de la compañía; siendo estas firmas, en ocasiones, miembros de su directorio. |
| Rangos de inversión | Personas: de USD 25.000 a USD 250.000. Grupos de inversionistas: de USD 250.000 a USD 1.000.000. |
Entre USD 1.000.000 y USD 20.000.000 |
| Niveles de retorno esperados |
Reales: Normalmente en el rango de 2.5X a 3X.
Solicitados a la start-up: De 5X hasta 10X ó superior, si las inversiones se hacen en compañías en estado temprano o early-stage.
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Retornos esperados en el rango de 3X a 5X. En general estas inversiones se producen en etapas de madurez intermedia de los negocios. |
| Tipo de compañías en las que invierten | Enfoque en compañías early-stage, incluso sin ventas y con productos o servicios aún en desarrollo. | Principal interés en compañías de mayor desarrollo, con ventas consolidadas en un mercado objetivo |
| Diferencias en due diligence | Menor due diligence y proceso de negociación más simple. | Más due diligence, tienen más staff para hacerlo; proceso de negociación más complejo. |
| Diferencias en llegar a un acuerdo | Mayor rapidez en alcanzar un acuerdo. | Acuerdo se dilata por due diligence. |
Por otro lado, y en cuanto al nivel de retorno sobre la inversión solicitado a la start-up por el inversionista, éste está principalmente vinculado al estado de desarrollo de la compañía. De esta forma, se tendría la siguiente distribución, de acuerdo a la publicación “Angel Financing for Entrepreneurs”, de Susan L. Preston.
| Estado de desarrollo de la start-up | ROI anual (tasa de retorno sobre la inversión) | Retorno del valor de la inversión (en cinco años) |
| Semilla o En Gestación | 60% | +10X |
| Start-up o Inicial | 50% | 8X |
| Estado temprano | 40% | 5X |
| Estado en crecimiento | 30% | 4X |
| Estado en desarrollo | 25% | 3X |
Por otra parte, es preciso mencionar que el porcentaje de start-ups que obtiene financiamiento privado es bastante bajo. En Estados Unidos, por ejemplo, donde este tipo de inversión es más común, se estima que, del 7 al 10% de las start-ups consigue financiamiento del tipo inversión ángel, mientras que sólo alrededor del 0,1% consigue capital de riesgo. Esto hace pensar que la estrategia de financiamiento de la start-up debe ser integral, es decir, no pensar solamente en el capital privado como su única opción.
Para comenzar el acercamiento a un inversionista, es importante tener delineados ciertos aspectos del negocio, como por ejemplo:
El equipo emprendedor; ya que es uno de los aspectos que más pesa en la evaluación que realizan los inversionistas.
Producto o servicio definido, con mercados objetivo claros y una propuesta de valor convincente.
Plan de negocios que explique las proyecciones de venta y la estrategia comercial, incluido además un plan de contingencias y un análisis de riesgos.
Valorización de la compañía desde la perspectiva del emprendedor.
Metas en el corto plazo, tanto de mercado como operacionales.
La inversión ángel y el capital de riesgo son dos de las diversas opciones de financiamiento disponibles para las start-ups. Pero lo más importante no es capturar una inversión, sino tener la idea de negocios clara y que sea sustentable, con un equipo emprendedor comprometido y que, en caso de ser necesario, pueda levantar inversión a través de éstas u otras fuentes.






