La actividad de investigación, que regularmente llevan a cabo las universidades y los centros de I+D, en general se orienta hacia la creación de conocimiento para la sociedad. Por otra parte, estas entidades están insertas en un entorno social y económico, a cuyo desarrollo pueden contribuir a través de la transferencia de aquellos resultados de investigación con potencial para generar un cambio, ya sea a nivel económico o social, en sus comunidades.
Una forma de incrementar el impacto económico y social de la investigación científica es facilitar y promover su transferencia hacia el sector industrial. La transferencia de tecnología, en el ambiente universitario, es precisamente eso: comercializar los resultados de investigación por medio de distintos modelos de negocios hacia el sector industrial.
Ahora bien, ¿porqué es importante la transferencia tecnológica del conocimiento generado en las universidades?. Independientemente de si la universidad recibe o no ingresos, los motivos por llevar a cabo la transferencia tecnológica pueden ser muy variados:
Ser un referente para la comunidad: La transferencia de conocimiento puede ayudar a la universidad o centro de IyD como un actor importante en su comunidad, a través de modelos como transferencia de tecnología y realización de IyD para la industria en general. Un caso típico es el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina, que a través de múltiples programas de investigación es un referente en su país en diversos ámbitos, tales como alimentos, manufactura y electrónica, mejorando la actividad industrial en dicho país con transferencia de tecnologías y procesos a las empresas.
Generar impacto económico y social en la comunida: Si bien las universidades podrían obtener ingresos por el conocimiento transferido, ésta suele no ser una razón fundamental para realizar transferencia, debido a que los ingresos suelen ser limitados en comparación a la inversión en investigación. Pero aún así, el impacto social y económico en una industria, que puede tener la transferencia del conocimiento, suele ser muy superior a dicho gasto. Como ejemplo de esto se tiene los diversos programas de diversificación acuícola, motivados y financiados en Chile por CORFO, que tienen como fin generar nuevas industrias para el país, con énfasis en la creación de puestos de trabajo y la generación de nuevos productos exportables, como ha sido el abalón, el ostión, y próximamente otras especies. Estos proyectos han sido ejecutados por diversas entidades de IyD, como la Fundación Chile, la Universidad Católica del Norte, la Universidad Austral de Chile, entre otras.
Apoyar a las empresas reduciendo riesgos al innovar: Una posibilidad de colaborar entre empresas y universidades es que las empresas contraten a universidades para desarrollar IyD aplicada que solucione sus desafíos. Esto puede ayudar a las empresas a reducir riesgos al hacer esta actividad, al estar siendo realizada por expertos. Por ejemplo, varias universidades en Chile trabajan de forma conjunta y estable con empresas mineras del país que a su vez son líderes mundiales en producción de cobre, a través de productos y servicios especialmente diseñados para satisfacer necesidades tecnológicas complejas.
Generar relaciones de vinculación tecnológica estables con Empresas: Esta motivación surge de la posibilidad que, de estas relaciones perdurables, surjan "clientes" para las universidades, desde quienes provendrá posiblemente la demanda por investigación para resolver sus desafíos productivos. Un ejemplo de esto es la iniciativa de la Pontifícia Universidade Católica de Rio Grande Do Sul, que creó el parque tecnológico TECNOPUC. En éste conviven centros de IyD de la universidad, estatales, empresas emergentes y también unidades de IyD de grandes empresas, como Dell y Accenture. Este ambiente de cercanía ha posibilitado la vinculación entre las empresas y la universidad y sus investigadores, a través de proyectos conjuntos, IyD contratada, extensión y otras colaboraciones.
Recomendaciones para Políticas de Transferencia Tecnológica
La transferencia tecnológica, especialmente si hablamos de ella hacia el sector privado, se dará en forma más natural y efectiva en entornos en que la vinculación entre empresas y universidades es más común. En estos entornos, las empresas se acercan a las universidades para conocer sus desarrollos e identificar aquellos que puedan utilizar como base de sus propias estrategias de desarrollo de productos o servicios, ya sea licenciando una tecnología, colaborando para un nuevo proyecto de IyD, o requiriendo una asesoría o servicio especializado.
Para que una universidad se vincule de forma adecuada con su entorno y la transferencia tecnológica pueda llevarse a cabo, hay algunas políticas y prácticas que vale la pena tomar en cuenta para implementar, ya que ellas entregarán una guía sobre cómo actuar en los diversos casos. Algunas de ellas son las siguientes:
Prácticas establecidas en la universidad para levantar resultados de investigación de los proyectos en curso y proteger aquellos que son novedosos, antes de difundirlos en publicaciones o congresos.
Políticas sobre la propiedad de los resultados de investigación, especialmente las patentes, que resulten tanto de investigación financiada con recursos públicos como contratada por empresas.
Reglas claras de repartición de ingresos, entre la universidad, la facultad en la que se originó la IyD y los académicos participantes.
Política específica respecto a licenciamiento de tecnologías a start-ups surgidas desde la propia universidad.
Capacidades profesionales en una oficina o unidad de transferencia tecnológica en temas como contratos de transferencia, tanto en la búsqueda de socios como en la negociación y control administración de contratos (licenciamiento u otros).
Coordinación con entidades expertas en la evaluación de mercados para tecnologías universitarias, su valorización, el marketing tecnológico y el diseño de estrategias de comercialización.
Incentivos claros y permanentes al cuerpo académico vinculados a la transferencia de tecnologías, dependiendo de la cantidad de patentes que genere, o licencias, o creación de start-ups.
Estas capacidades y políticas se pueden construir en el tiempo, aunque dependen fuertemente de la declaración de principios, la misión de la universidad y la relevancia en ella de su aporte al desarrollo económico de su comunidad.
Procesos Comunes en la Transferencia Tecnológica
Una vez constituidas las capacidades descritas anteriormente, ya sea en forma total o parcial, es posible instalar procesos de transferencia tecnológica, los que en general tendrían las siguientes etapas:
Luego de una primera fase de evaluación de potencial comercial y de protección de PI de una tecnología, el paso siguiente es delinear el modelo de negocios adecuado para su transferencia. Los más conocidos en transferencia son el licenciamiento a una empresa existente y la creación de una nueva empresa o spin-off universitaria. Otros modelos también incluyen la ejecución de asesorías, entre ellos los servicios de laboratorio, como también contratos de IyD. En estos casos además suele existir un acuerdo preferencial, u option agreement, sobre los resultados de la investigación.
El licenciamiento consiste en un contrato legal que autoriza a un licenciatario, una empresa, a utilizar el activo intangible de la universidad, bajo ciertas condiciones y con una determinada retribución económica. Es posible licenciar propiedad intelectual en forma exclusiva (patentes, derechos de autor, secretos industriales, entre otros) o bien formando parte de paquetes tecnológicos (patentes + know how, entre otros). Entre los términos del contrato de licencia se encuentran cobertura geográfica, pudiendo ser ésta mundial, regional o por país, como también las formas en las que el licenciatario retribuirá a la universidad. La más usada es royalties, un porcentaje que se aplica sobre las ventas anuales del producto basado en la tecnología de la universidad. Un ejemplo de esta modalidad es la bebida energética Gatorade, desarrollada por University of Florida, entidad que ha recibido cerca de USD 80 millones por conceptos de royalties. En Chile, un ejemplo de licencia es la piel artificial, desarrollada en la Universidad de Concepción, que fue licenciada a la empresa nacional Recalcine quien ha lanzado al mercado un producto basado en esta tecnología.
Por otra parte, las spin-offs universitarias son nuevas empresas especialmente creadas para comercializar la tecnología transferida. En este caso la universidad debe igualmente tener un contrato de licencia con la empresa, pero ésta generalmente está formada por investigadores, académicos o estudiantes. Las spin-offs suelen ser apoyadas en sus inicios por la universidad, específicamente por incubadoras de negocios, que les ayudan a conseguir financiamiento para escalar el desarrollo de la tecnología y lograr las primeras ventas. Google, como spin-off creada por alumnos de Stanford University y que licenció tecnología de la universidad, es un claro ejemplo. En Chile, la empresa Natural Response, que elabora extractos vegetales para diversas aplicaciones industriales, es una spin-off al estar basada en resultados de investigación realizada por un académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Una universidad o centro de IyD puede comenzar su iniciativa de transferencia de conocimiento, en primer lugar, levantando las políticas existentes y logrando consensos para instaurar aquellas faltantes. Paralelamente, es necesario identificar las capacidades existentes en la organización para destinar a esta labor, en conjunto con establecer procesos. Estos primeros pasos ayudarán a las siguientes actividades, que se enfocan en poner en práctica los procesos con casos reales. Una alternativa, especialmente para universidades que están comenzando a delinear estos temas y que en un inicio tienen un bajo volumen de actividad, es recurrir a apoyo externo.


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